Jesucristo prometió a Pedro que sobre él edificaría su Iglesia (". – . edificaré mi Iglesia Mt. 16, 18), no sus Iglesias. Expresa su deseo de que todos los hombres formen "un solo rebaño bajo un solo pastor" (Jn, 10, 16), y manifiesta que "Todo reino dividido sí mismo, será desolado" (Mt. 12, 25).

domingo, 11 de noviembre de 2012

Carta a mi yerno evangélico



Carta a mi yerno evangélico
Mi muy amado yerno:
Dios te bendiga. Antes que todo, quiero agradecer tu franqueza al expresar tus preferencias y reservas religiosas. Escribir es tan bueno, porque puede uno expresarse con sinceridad y vaciar en el papel lo que está contenido en el corazón y que ya no se quiere mantener ahí. Precisamente esa es la razón por la que también he querido hacer lo mismo.
Gracias a todo esto que ustedes están viviendo, yo también he sido inquietada a indagar más acerca de mi propia fe cristiana. Te pido perdón por lo tarde de mi respuesta, pero quise hacerla con mucha calma y asegurarme de no dejar en el tintero lo que deseaba expresar.
Con relación a tu carta, personalmente no me parece que lo que esté en conflicto sea tu religión o tus creencias, sino la actitud que has adoptado ante la posibilidad expresa de que Mi Hija se una a ti en el sacramento del matrimonio por la Iglesia Católica. Aunque no entiendas lo que es un Sacramento, sé que conoces que casarse por la Iglesia Católica no obliga al cónyuge no-católico a cambiar de iglesia ni de religión; tú NO PIERDES NADA NI TE COMPROMETES A NADA (el compromiso solamente consiste en aceptar que los hijos procreados entre ustedes sean educados en la fe católica).
Por otro lado, de no casarse por la Iglesia Católica, Mi Hija SÍ PIERDE EL PODER PARTICIPAR DEL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA (Comunión) Y DE LA RECONCILIACIÓN (Confesión). Ojalá algún día pudieras comprender nuestra fe (aunque no te convirtieras a ella), para que jamás seas piedra de tropiezo en el camino de alguien. Si Mi Hija no es obstáculo en tu salvación, ¿porqué insistes en serlo en la de ella? Ella, que no profesa tu doctrina, participa contigo sin inconvenientes de un culto no-católico; sin embargo, tú jamás has hecho lo mismo con ella de acompañarla a la Santa Eucaristía. No entiendo.
Date cuenta, querido mío, que tú sigues tu conciencia de querer seguir tu tradición pentecostal y ella también quisiera hacer lo propio de seguir el Evangelio completo dado por Jesucristo. Las diferencias de fe entre nosotras y tú no son reconciliables, lamentablemente. Y aunque personalmente conozco una pareja de credo mixto casada por la Iglesia Católica, son personas de mucha madurez emocional y espiritual. Lo que yo veo en ustedes, es que: (1) Mi Hija, católica sólo de tradición, desconociendo a fondo su propia fe y deseando ardientemente aprenderla, no desea imposición de nadie sobre el tema en este momento, y (2) Tú con una idea prejuiciada sobre nuestra fe, tan equivocado que no me parece que vaya a ser posible cambiarte el chip de programación (a menos que sea un trabajo directo del Espíritu Santo).
Para un católico que vive auténticamente su fe cristiana, su fuente primordial de gracia santificante es la Comunión con Cristo recibiendo su Cuerpo y Sangre en la santa Misa tal como Él la estipuló. (Jn 6, 48; Jn 6, 54; Lc 22, 19; Hech 2, 42; 1Cor 10, 16-17; 1Cor 11, 23; para más explicación sobre todo ello, tú sabes que puedes leerla en Defiende tu Fe Org) Lamentablemente, ni lo entiendes ni te importa pues aunque estés apartando a tu novia de esa fuente, insistes en encontrar un punto medio sobre este sacramento en cualquier iglesia protestante-pentecostal, cuando eso no existe. Puedo entender que te aferres a tu posición por querer ser fiel a tu doctrina, pero si con ello no estás comprometiendo tu alma, ¿de qué estamos hablando? Señalas en tu carta por prejuiciar contra los pentecostales y tu anti-catolicismo es mucho más marcado aún.
Mira querido yerno, siempre he insistido con Mi Hija que el noviazgo es una etapa paradescubrirse; desviarse de esa fase es dejarse llevar por la pasión, cubriendo los defectos que deben ser identificados, planteados y resueltos desde el principio. Dices en tu carta que enfatizas en las cosas que ustedes profesan juntos ya que eso los enriquece, pero que las cosas que los separa las dejas a un lado porque no edifican. Una persona madura, con entendimiento y dirigida por el Espíritu Santo como mencionas que ustedes son, reconocería que en lo primeroque tienen que trabajar es con todo aquello que los separa pues, de lo contrario, esas mismas cosas los podría DESTRUIR más tarde.
Nadie tiene derecho de obligar a nadie a casarse por la iglesia que no quiera, pero como me consta por Mi Hija que has buscado alternativas para evitar que la boda tenga que ser por la nuestra, voy a tomarme el atrevimiento de exponerte porqué mi esposo y yo desearíamos entregarte a nuestra hija en la Iglesia Católica. Al mismo tiempo, para que nos permitas exponerte por qué no es lo mismo la Iglesia Católica que cualquiera otra:
  • Me parece que el fondo de todo esto es que, según tus creencias religiosas, para ti puede haber Cristo sin que tenga que haber una iglesia visible, sin un cuerpo de creyentes constatable a los que podamos señalar para corroborar datos acerca de Él. En otras palabras, (con el mayor de los respetos que me merece un hombre tan inteligente como tú), la dificultad está en una deficiencia eclesiológica de tu parte. Por eso, cualquiera que oye esta opinión antieclesiológica (que gusta mucho hoy en día, por lo atractivo que pudiera ser una religión sin criterio fijo de autoridad), se siente atraído por lo sencillo y manejable del argumento “sólo Cristo salva, la Iglesia no importa”… Pero la verdad es que ese argumento no es sino una verdad a medias. No es que estés completamente equivocado, es que te falta un poco más de camino bíblico por recorrer.
  • Jesucristo fundó una sola Iglesia (en singular), “y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18). Pero no se trata sólo de que edificara, estableciera o fundara una iglesia nada más, sino de todo el contenido salvador que ella encierra. Mateo usa la palabra “ekklesía”, de la que proviene la nuestra: “iglesia”. Mateo traduce también el término hebreo “asamblea”, que en el AT se traduce por “congregación”, para designar al pueblo elegido por Dios… Cuando Mateo escoge ese término, él designa la comunidad mesiánica y al usarlo paralelamente con “Reino de los Cielos”, indica que la comunidad donde reinará el Hijo de David comenzará ya en la tierra como una sociedad organizada. Para interpretar ese texto es necesario entenderlo en su perspectiva judía de pueblo específico, reino geográfico, asamblea de hombres y mujeres concretos. La asamblea del Antiguo Pacto se re-constituye en Cristo, como un redil junto con los gentiles y de ahí surge el único rebaño de Dios (Jn 10, 16): “y oirán mi voz; y habrá unrebaño, y un pastor”.
  • Tanto así, que el Nuevo Testamento no repara en reconocer la importancia de esa Iglesia establecida por el Señor, por ejemplo:
    1. Los seguidores de Cristo son uno con Él (Gal 3, 27-28)
    2. La Iglesia es la plenitud de Cristo (Ef 1, 22-23)
    3. El Señor comparte su gloria con la Iglesia (¡!) (Jn 17, 22)
    4. A Él se le da gloria en la Iglesia (Ef 3, 21)
    5. La Iglesia sobrevive a los poderes del infierno (Mt 16, 18)
    6. La columna y fundamento de la verdad es la Iglesia (1Tim 3, 15)
    7. La Iglesia es el cuerpo de Cristo (1Co 12, 12-29)
    8. Cristo organiza y da cohesión a su cuerpo (Ef 4, 16)
    9. La Iglesia es la Esposa de Cristo por ende inseparable de Èl (Ef 5, 25; Mt 19, 5-6)
Como ves, aquí hay más diferencias entre nosotras y tú de las que yo quisiera admitir, porque si bien podrías estar de acuerdo con estos elementos de establecimiento y unidad, tú prefieres enfatizar el aspecto espiritual, invisible, cósmico; pero para nosotras estos aspectos, que son muy ciertos, tienen que tener una constancia física, corroborable, que se pueda afirmar como un punto de referencia. Esto significa que la Iglesia es visible. Tiene que serlo para que halla un punto de referencia sobre una misma verdad y norma de vida para cuando el Señor no esté presente físicamente (Mt 28, 20; Jn 16, 13; 21, 25; Hch 2, 42).
Creemos que es así porque no todo puede estar en un libro (Jn 21, 25), y este hecho es el que da margen a la diversidad de interpretaciones de la Biblia. Tal y como pasa con la Constitución de cualquier país, cuando no habla explícitamente sobre algún caso a resolverse, entonces tiene que intervenir la interpretación de una autoridad formal (Ej., Corte Suprema). Eso mismo pasa con los grupos religiosos y la Biblia. Y aunque esto se puede entender, el problema consiste en que a veces no están conscientes de que funcionan como un magisterio eclesiástico. Tal parece que no es absolutamente posible depender de un libro y entonces es cuando reconocemos que hace falta el Espíritu. En los capítulos 14 al 16 de San Juan se nos promete un Espíritu que va a acompañar a los seguidores de Jesús cuando éste no esté. En Juan 15, 26, dice que el Espíritudará testimonio de Jesús. En Juan 14, 26, dice que el Espíritu es un acompañante que les enseñará todo acerca del Señor. En Juan 16, 13, dice que el Espíritu guiará a los seguidores de Jesús a la verdad completa. Pero si Jesús estaba con ellos y les había enseñado ya lo que quería que escribiesen 30 años más tarde, ¿no estaban esas cosas resueltas? NO. Jesús quería seguir revelándose a ellos (la Iglesia) y por eso en Mt 28, 20, y en Mt 10, 40, así como en Lc 10, 16, el Señor es capaz de decir “el que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió”.
En el Nuevo Testamento contemplamos una misma Iglesia con un mismo Espíritu enseñando una misma verdad. Para los apóstoles esto era importante, porque cualquier error en la fe y la doctrina terminaba apartando a los fieles de Cristo mismo (1Jn 4, 1-6; 2Jn, 7-12; Jd 3, 16, etc.). De ahí que afirmamos una Iglesia Apostólica (Hch 2, 42; Jn 20, 21; 15, 16; Lc 22, 29-30; Mt 16, 18; Jn 10, 16; Lc 22, 32; Jn 21, 17), con autoridad (Mt 28, 8-20; Jn 20, 23; Lc 10, 16; Mt 28, 20), perpetua (Is 9, 6-7; Dn 2, 44; Dn 7, 14; Lc 1, 32-33; Mt 7, 23; Mt 13, 24-30; Mt 16, 18; Jn 14, 16; Mt 28, 19-20),infalible (Jn 16, 13; Jn 14, 26; 1Tim 3, 15; 1Jn 2, 27; Hch 15, 28; Mt 16, 19). Y en adición a esto, ese Espíritu debe referirnos a una unidad completa que testifique la verdad acerca de Jesús. Te invito a que te refieras al pasaje de San Juan 17, 18-26, el cual es sumamente importante en la Biblia. Se trata de una conversación dentro del ser mismo de Dios; la segunda persona de la Santísima Trinidad le habla a la primera persona de esa misma Esencia divina. El Señor ruega porque su Iglesia permanezca unida y pide una unidad semejante a la que existe entre Él y el Padre, con el propósito de que el mundo crea en Él (Jesús). ¿Ves que es necesario que el mundo vea el testimonio corroborable de un cuerpo de creyentes unido, como condición necesaria para que haya fe? La visibilidad de la Iglesia fue mandada y querida por Cristo (vv. 21 y 23). Discúlpame, pero tu creencia, al igual que la de muchos hermanos evangélicos, de que la Iglesia no sirve y da lo mismo pertenecer a cualquiera no es bíblica y por ello no es compatible con la Palabra de Dios.
  • En segundo lugar, la Iglesia es necesaria como punto de referencia por su apostolicidad. En el libro de los Hechos vemos como la Iglesia primitiva perseveraba todos los días en la doctrina de los apóstoles (Hch 2, 42). En el capítulo 5 se afirma que mentirle a un apóstol es mentirle al Espíritu Santo (vers 9); y en el capítulo 6 son los apóstoles los que tuvieron que poner el orden en la iglesia. Refiérete a la controversia que se plantea en el capítulo 15, en donde a Pablo y a Bernabé se les presenta un gran problema doctrinal… ¿y cómo lo resolvieron? Ellos no abrieron la Biblia para encontrar la solución, ellos se refirieron a los Apóstoles y celebraron en Jerusalén el primer concilio de la Iglesia, y la resolución de ellos fue como un dictamen del Espíritu Santo (versículo 28). Porque el criterio de autoridad en el Nuevo Testamento es apostólico.
  • En el mundo religioso de hoy día, la Iglesia es necesaria. Con sobre 30,000 denominaciones cristianas que existen actualmente, muchas de ellas enseñando “verdades” contradictorias entre sí, argumentando basarse en la misma Escritura y en un mismo Espíritu, no pueden ser la verdad de Jesús (Ef 4, 1-6; Jn 14, 26; 15, 26; 16, 13; 17, 26).
Mi Hija y yo estamos convencidas de que la evidencia bíblica, el sentido común y la historia nos señalan a la Iglesia Católica como la única y verdadera Iglesia de Cristo. De hecho, ningún hermano no-católico podría negar que la Iglesia Católica se mantuvo diciendo y estableciendo la verdad, aún después de sus consabidas dificultades con el Imperio Romano desde el Siglo IV, sobre la Trinidad (Nicea 325), la personalidad Divina de Cristo (Efeso 431), la Divinidad del Espíritu Santo (Constantinopla 381) y hasta el canon bíblico (Cartago 493 y Roma 497). En adición, todas estas verdades contradicen la hipótesis anti-católica de la corrupción de la Iglesia por Constantino y el Edicto de Milán del 313. Si la Iglesia hubiera apostatado, como ustedes lo afirman, entonces la Biblia que ustedes usan NO tiene valor pues fue esa misma Iglesia Católica quien en ese tiempo decidió cuales libros eran Palabra de Dios.
Y aquí nos encontramos mi hija y yo en este momento en el que nos batimos con un joven al que queremos tanto, y nos cuestionamos muchas cosas. Te darás cuenta, amado mío, después de repasar estas líneas, de que estamos conscientes de la necesidad de la Iglesia y de que la amamos profundamente PORQUE CREEMOS EN EL MISTERIO DEL CUERPO DE CRISTO, que nos comunica toda la Biblia. Hubiéramos preferido otra realidad, pero el Señor lo dispuso así. Hay cosas que nunca comprenderemos del todo, como por ejemplo, ¿porqué el Señor señaló a Pedro como el primero (para mí Juan era mejor)? ¿Porqué escogió a Judas Iscariote como tesorero, si de seguro Mateo (que era contable profesional) le hubiese resultado mejor? ¿Porqué no hizo que la Biblia fuera suficiente? ¿Porqué no se limitó a poner sólo gente santa y perfecta en la jerarquía de la Iglesia Católico para hacernos el trago menos amargo? Sólo se me ocurre una respuesta a estas preguntas: ÉL ES EL SEÑOR.
Todo lo que te he escrito anteriormente es para que entiendas porqué para nosotros no es lo mismo entregarte a Mi Hija en cualquier otra iglesia. No podemos desvincular a Cristo, la fe, la salvación y a mi familia de la Iglesia. Es entendible que un no-católico piense que hay posibilidad de opciones en cualquier otra Iglesia, pues tienen un criterio de autoridad que no es fijo. Pero nosotros, sí lo tenemos. Por eso creemos que nos jugamos la vida eterna si claudicamos elementos de fe que estamos seguras que son inseparables del misterio-Iglesia que te he tratado de explicar aquí. Por eso, no es posible para nosotros reconocerle a otro grupo, que no podamos identificar con esta Iglesia, los poderes que creemos Jesús le delegó a una sola iglesia, unida, visible y necesaria. Por ejemplo, el milagro de la presencia real-sacramental en la Eucaristía (milagro éste que las Iglesias pentecostales no creen); el poder para perdonar pecados que Jesús delegó a sus apóstoles (Jn 20, 22-23); o el celibato por amor al reino de los cielos (Mt 19, 12), etc., etc., etc.
Estimado yerno, espero que la carta que te he escrito sirva para que veas nuestros puntos de peso (aunque no estés de acuerdo, ni los aceptes; no es mi interés imponer el Evangelio completo a quien amo intensamente y a quien respeto sus creencias y preferencias teológicas. Eso es obra del Espíritu en el corazón humilde que le acepte. De corazón te doy las gracias por esta oportunidad de crecer en la fe junto a ti. Espero que continuemos en este proceso de crecimiento y que pueda repercutir en un sano y verdadero desarrollo espiritual de todos. Por favor, permítenos dialogar contigo; déjanos demostrarte que habemos Católicos despiertos, viviendo una vida cristiana plena en Cristo hoy, pero te suplico recuerdes que para nosotros, como cristianos que somos, nos es imposible entender a Cristo fuera de la Iglesia que Él mismo nos dejó y que fue comprada con su propia sangre(Ef 5, 25): la Católica.
Recibe un beso y un abrazo y que Dios te bendiga. Con todo mi amor,
Tu suegra

La Sra. Milagros Nevárez, autora de esta carta, pertenece al grupo Alianza Formativa que dirige el ex-pastor protestante Dr. Fernando Casanova, a quienes agradecemos por permitirnos la reproducción de esta interesante carta donde se exponen algnas de las principales verdades de nuestra fe Católica…


Fuente: tengosedeti.org

18 Preguntas sobre la “Nueva Era”



Muy queridos hermanos y hermanas:
Para una mayor difusión y comprensión de mi Primera Instrucción Pastoral sobre el New Age presento a ustedes este folleto “Dieciocho preguntas sobre la Nueva Era”.
Espero que la lectura de la Instrucción Pastoral y las respuestas a las preguntas sobre estos temas de tanta actualidad iluminen su fe y los lleve a amar más a Jesucristo y a su Iglesia.
Su hermano y servidor,
Monseñor Norberto Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México
7 de enero de 1996
La era nueva, los engaños de siempre…
Una y otra vez a lo largo de la historia el hombre ha soñado en la llegada de una ‘edad de oro’ para la humanidad, de un mundo feliz y perfecto en el que no hubiera ni enfermedad, ni pobreza, ni guerra, ni hambre, ni limitaciones, ni divisiones.
Quisiera ver el universo entero transformarse delante de sus ojos mágicamente y convertirse en algo radicalmente nuevo. Quisiera librarse definitivamente de la problemática mundial de la que él mismo es la causa.
Este sueño sigue vivo y se deja sentir con más vigor que nunca en nuestro día al acercarse el fin del milenio. Nuestro mundo, técnicamente avanzado, pero espiritualmente hambriento, experimenta una profunda desilusión frente al bienestar que no borra su pobreza, a la libertad que no quita su esclavitud y a la ciencia que no despeja su honda incertidumbre.
De unos treinta años para acá se viene formando una ola cultural/filosófica/religiosa que pretende reaccionar contra el presente estado de la humanidad y empujar la humanidad hacia una nueva conciencia, hacia una nueva forma de ser espiritual. A esta ola le llamamos la Nueva Era (New Age) y, hoy por hoy, no hay ningún aspecto de nuestra vida que no ha sentido sus efectos de alguna forma.
Las ideas y los objetivos de la Nueva Era recogen elementos de las religiones orientales, el espiritismo, las terapias alternativas, la psicología transpersonal, la ecología profunda, la astrología, el gnosticismo y otras corrientes. Los mezcla y los comercializa de mil formas, proclamando el inicio de una nueva época para la humanidad.
Pero, en el fondo, no parece ser más que otro intento vano del hombre de salvarse a sí mismo haciendo promesas que no puede cumplir y atribuyéndose poderes que no posee. Y mientras la fantasía de la Nueva Era nunca será más que fantasía, ha logrado sembrar confusión en los corazones de muchos fieles.
Aquí sólo esperamos aclarar las dudas iniciales que surgen en torno a la materia y extender una invitación a todos a profundizar en el fenómeno de la Nueva Era y comprender la amenaza que representa para la integridad nuestra fe.

¿La Nueva Era es una secta religiosa?

No. La Nueva Era no es una secta, ni una iglesia, ni una religión. Es una forma de ver, pensar y actuar que muchas personas y organizaciones han adoptado para cambiar el mundo según ciertas creencias que tienen en común. Pero no tiene jefe, ni reglas, ni doctrinas fijas, ni disciplina común.

¿Por qué, entonces, se dice que es una “nueva religión”?

La Nueva Era habla de muchas cosas que tocan nuestra fe: Dios, la creación, la vida, la muerte, la meditación, el sentido de nuestra existencia, etc… pero no es una religión. Toma diversos aspectos de muchas religiones y también de las ciencias y de la literatura y los mezcla con cierta originalidad para dar respuestas fantásticas a las preguntas más importantes de la vida humana. A veces inclusive usa un lenguaje cristiano para expresar ideas muy contrarias al cristianismo.

¿Quiénes pertenecen a la Nueva Era?

Todo tipo de persona puede formar parte de la Nueva Era. Sus líderes y pensadores suelen ser gente de la ‘revolución contracultural’ de los años ‘60 y ‘70 que rechazó los valores y los caminos religiosos tradicionales a favor del libertinaje, de la cultura de la droga, del amor libre y de los experimentos de las comunidades utópicas. Hoy sus ideas están tan difusas que gran número de personas las comparten sin un rechazo formal y evidente de su propia cultura o su estilo de vida.

¿Qué cree la Nueva Era?

Lo típico de la Nueva Era es el espíritu de individualismo que permite a cada quien formular su propia verdad religiosa, filosófica y ética. Pero hay algunas creencias comunes que casi todos los participantes de la Nueva Era comparten:
  • El mundo está por entrar en un período de paz y armonía mundial señalado por la astrología como “la era de acuario”.
  • La “era de acuario” será fruto de una nueva conciencia en los hombres. Todas las terapias y técnicas de la Nueva Era pretenden crear esta conciencia y acelerar la venida de la era de acuario.
  • Por esta nueva conciencia el hombre se dará cuenta de sus poderes sobrenaturales y sabrá que no hay ningún Dios fuera de sí mismo.
  • Cada hombre, por tanto, crea su propia verdad. No hay bien y mal, toda experiencia es un paso hacia la conciencia plena de su divinidad.
  • El universo es un ser único y vivo en evolución hacia el pleno conocimiento de sí y el hombre es la manifestación de su auto-conciencia.
  • La naturaleza también forma parte del único ser cósmico y, por tanto, también participa de su divinidad. Todo es “dios” y “dios” está en todo.
  • Todas las religiones son iguales y, en el fondo, dicen lo mismo.
  • Hay “maestros” invisibles que se comunican con personas que ya han alcanzado la nueva conciencia y les instruyen sobre los secretos del cosmos.
  • Todos los hombres viven muchas vidas, se van reencarnando una y otra vez hasta lograr la nueva conciencia y disolverse en la fuerza divina del cosmos.

¿Qué dicen los de la Nueva Era cuando uno les hace ver que estas creencias son pura fantasía?

Cuando alguien no acepta esta absurda visión de Dios, del hombre y del mundo la Nueva Era le dice que su conciencia todavía no está iluminada y que su comprensión está condicionada por esquemas culturales que serán superados en la nueva era.

Pero ¿cómo esperan comprobar unas creencias que no corresponden en nada a la realidad?

Normalmente echan mano a testimonios de experiencias sujetivas personales que son tan imposibles de verificar como lo son de desmentir. A veces se apoyan en mitos o en leyendas de las tradiciones de los antiguos pueblos. A veces toman datos de las ciencias y los aplican a la vida espiritual del hombre como si las mismas leyes rigiesen en ambos mundos.

Si las cosas están así, ¿qué lugar hay en la Nueva Era para el Dios que se nos reveló en Jesucristo?

Ninguno. El Dios de la fe católica es una persona, el “dios” de la Nueva Era es una fuerza impersonal y anónima. El Dios de la fe católica es Creador de todo, pero no se identifica con nada de lo creado. El “dios” de la Nueva Era es la creación que poco a poco se va dando cuenta de sí mismo. El Dios de la fe católica es infinitamente superior al hombre, pero se inclina hacia él para entrar en amistad con él. El Dios de la fe católica juzgará a cada hombre según su respuesta a ese amor. El “dios” de la Nueva Era es el mismo hombre que está más allá del bien y del mal. En la Nueva Era el amor más alto es el amor a sí mismo.

¿La Nueva Era dice algo de Jesucristo?

La Nueva Era dice que Jesucristo fue un maestro iluminado más entre muchos. Dice que la única diferencia entre Jesucristo y los demás hombres es que Él se dio cuenta de su divinidad mientras la mayoría de los hombres todavía no la descubren. De esta forma la Nueva Era le quita a Jesucristo su carácter único e irrepetible de Hijo de Dios y ridiculizan el hecho de que Dios se hizo hombre para salvarnos del pecado.

¿Un católico puede aceptar la creencia en la reencarnación?

En absoluto. La reencarnación es la creencia en una cadena de regresos a esta vida bajo diverso aspecto corporal. Si fuera cierta, mi libertad sería inútil y mis decisiones, luchas, esfuerzos, sacrificios y sufrimientos en la vida no tendrían ningún valor, pues a fin y a cabo tendría que hacerlo todo de nuevo una y otra vez. Si la reencarnación fuera cierta, la pasión y muerte de Cristo no tendrían sentido y su resurrección no nos aseguraría la redención. La resurrección es la transformación definitiva del ser humano y la entrada a la eternidad. Se muere una sola vez y a la muerte sigue la resurrección y el juicio. Como dice San Pablo: “Si nuestra esperanza en Cristo es únicamente para esta vida, ¡somos los más miserables de entre los hombres” (1Cor 15,19).

¿La Nueva Era no se confunde con el ecologismo?

No. El verdadero ecologismo busca conservar el planeta y respetar todas las formas de vida, especialmente la vida humana que tiene un valor muy superior a todas las demás ya que el hombre fue hecho “a imagen y semejanza de Dios”. El ecologismo exagerado de la Nueva Era dice que el hombre vale lo mismo que una ballena o un monte o un árbol. Llega a considerar al hombre como el peor enemigo del planeta en vez de verle como su guardián y su dueño.

¿Hay también una música que se dice ‘nueva era’?

Sí. La música “nueva era” se llama así porque se inspira en algunos temas de gran interés para la Nueva Era: la naturaleza, las religiones de los pueblos antiguos, las culturas orientales, etc… Suele ser música instrumental, mezclada con sonidos naturales, a veces muy repetitiva, otras veces sin melodía ninguna.

¿Está mal escuchar esta música?

La música “nueva era” es como cualquier otra música: una combinación de sonidos más o menos agradable al oído. Lo que podría hacerla “mala” sería algún contenido dañoso (la letra) o algún uso irresponsable de la música (vg. para ayudar inducir un estado alterado de conciencia; para provocar sentimientos negativos, etc.).

¿Por qué habla tanto la Nueva Era de “energía”?

Una de las ideas básicas de la Nueva Era es que toda la realidad visible, el hombre incluido, se reduce a una “energía cósmica”. Según eso, mientras el cosmos esté en fase evolutiva, su energía se manifiesta de muchas formas: una piedra, el viento, la mente humana, etc… Supuestamente hay cosas, lugares y ejercicios que pueden aumentar nuestra capacidad y nuestro control de esta energía (vg. llevarse puesto un cristal de cuartzo, visitar una pirámide u otro ‘lugar sagrado’ el día del equinocio primaveral, realizar ciertas posturas del yoga, etc.).

¿Los programas de control mental, sanación y auto-superación son un engaño?

Hay que ver y juzgar cada programa por separado. Pero algunos programas enseñan simples técnicas de relajamiento, concentración, memoria o fortalecimiento de la voluntad que producen resultados inmediatos en sus clientes. A estas técnicas, que no tienen nada de extraordinario, las revisten de un lenguaje pseudo-científico y las ponen como un gran descubrimiento o un secreto de la sabiduría antigua. Frecuentemente se pasa de una terapia psicológica o emocional al mundo espiritual, incorporando elementos del panteísmo, del gnosticismo o de la espiritualidad oriental sin prevenir al cliente. A los resultados más modestos en el campo humano se les atribuye un carácter sobrenatural. De ahí se convence al cliente de sus “poderes especiales”, su “conciencia iluminada”, o de cualquier cosa. Lo peor es que algunos de estos programas se presentan como un complemento excelente al cristianismo cuando, en el fondo, se basan en conceptos incompatibles con la fe católica.

¿Las nuevas técnicas de meditación sirven?

La Nueva Era no tiene ningún reparo en mezclar formas religiosas de tradiciones muy diversas, aún cuando hay contradicciones de fondo. Hay que recordar que la oración cristiana se basa en la Palabra de Dios, se centra en la persona de Cristo, lleva al diálogo amoroso con Jesucristo y desemboca siempre en la caridad al prójimo. Las técnicas de concentración profunda y los métodos orientales de meditación encierran el sujeto en sí mismo, le impulsan hacia un absoluto impersonal o indefinido y hacen caso omiso del evangelio de Cristo.

¿Y el yoga?

El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición religiosa muy ajena al cristianismo. La palabra “yoga” significa “unión”. Habría que preguntarnos: ¿unión con qué?

¿Por qué la Nueva Era da tanta importancia a la astrología, al horóscopo, al tarot, al contacto con los espíritus, etc…?

Las antiguas técnicas de adivinación y el espiritismo siempre han provocado la curiosidad de la gente. La Nueva Era ha señalado un renacimiento del interés en el ocultismo, la magia, la astrología y las prácticas mediánicas. Son corrientes que pretenden dotar al hombre de poderes mentales y espirituales sobrenaturales y colocarlo como dueño absoluto de su propio destino. La Nueva Era borra las distinciones entre materia y espíritu, entre lo real y lo imaginario, entre lo posible y lo imposible. Pero ningún esfuerzo de la Nueva Era logrará conciliar el ocultismo, el esoterismo o el espiritismo con la fe y la vida del católico (cfr. #2115-2117 del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica).

¿Quiénes promueven la Nueva Era?

De alguna forma se puede llamar promotores de la Nueva Era desde una brujita que hace limpias hasta famosas personalidades en los medios de comunicación que se dedican a temas de esoterismo comercial y popular. Pero hay algunas organizaciones internacionales que también la promueven. Por ejemplo:
  • La Sociedad Teosófica: fundada en 1875 en Nueva York por la rusa Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), espiritista y médium. Su doctrina es una mezcla de espiritismo, ocultismo, principios gnósticos y espiritualidad oriental. Las creencias principales del la Sociedad incluyen la reencarnación, la comunicación con maestros desencarnados, el yoga, la astrología.
  • La Nueva Acrópolis: fundada en Argentina en 1957 por Jorge Angel Livraga. Es un grupo ocultista y gnóstico inspirado principalmente en los escritos de Blavatsky y una mezcla de los conceptos de pensadores antiguos. Sus miembros buscan un estado espiritual superior a través de sugestivas ceremonias de iniciación y la utilización de muchos símbolos y ritos típicos de grupos paramilitares.
  • Control Mental Silva: fundado en Laredo, Texas en 1966 por José Silva (n.1914), consiste en cursos breves de técnicas de control interno y concentración por las que se busca controlar las ondas mentales hasta alcanzar la Sobre-Conciencia, o el dominio total de sus estados mentales. El método contiene elementos de espiritismo y sutilmente lleva sus practicantes al panteísmo. Maneja muchos conceptos fundamentales de la Nueva Era y centra la esperanza de salvación en los poderes mentales del hombre. A pesar del hecho de que muchos de los maestros del método hablan un lenguaje ‘cristiano’ y aseguran a sus clientes que el método les ayudará en su vida espiritual hay elementos substanciales del programa incompatibles con la fe católica.
  • La Meditación Trascendental: fundada en 1958 por Maharishi Mahesh Yogi en India pero, no se popularizó hasta 1967, gracias a la publicidad ofrecida por los Beatles y otros artistas famosos de la contra-cultura de los años ‘60. En su doctrina, que nace del hinduismo, se busca la iluminación de la conciencia por la reflexión personal mediante la repetición de mantras (palabras sagradas) y ritos religiosos. Implícitos en la enseñanzas de la MT son el rechazo de doctrinas esenciales al cristianismo (un Dios personal, la Encarnación, la Resurrección, etc…) la veneración del Maharishi y del Guru Dev como santos y mensajeros divinos.
  • La Gran Fraternidad Universal: fundada en 1948 en Caracas por el francés Serge Reynald de la Ferrière (1916-1962), quien era muy activo con grupos de teosofía, astrología y la masonería. Su doctrina se basa en prácticas astrológicas, esotéricas y ocultistas, y afirma que todas las religiones son iguales, aunque favorece creencias y prácticas hindúes. Presenta un sincretismo religioso que apela a una ciencia superior que es la verdadera base de toda religión.
  • La Iglesia de Cienciología / Dianética: fundada por L. Ron Hubbard (1911-1986), novelista de ciencia-ficción que en 1950 publicó “Dianética: La ciencia moderna de la salud mental”, un manual de autoconocimiento y desarrollo de potencialidad humana basada en el análisis de experiencias previas al nacimiento. Las asociaciones de médicos más prestigiosas de los EU han condenado repetidamente las teorías y las terapias de la Dianética como totalmente carentes de base científica y dañosas para la salud mental. Su teoría es que todos los males humanos son causados por ‘engramas’ o cargas negativas que se graban en lo inconsciente del hombre y provocan estragos continuos. Para librarse hace falta una ‘audición’ de parte de un experto que recomendará una serie de cursos que supuestamente llevará al cliente al estado de ‘claro’ o libre de ‘engramas’. La reencarnación y las experiencias extra-corporales forman parte de la doctrina de la secta. Hubbard también tiene escritos que atacan duramente al cristianismo. La Iglesia de Cienciología ha sido definida como una secta destructiva y belicosa y sostiene muchas asociaciones de carácter social y humanitario para lograr mayor aceptación en la sociedad, por ejemplo: Narcanon y la Comisión Ciudadana de los Derechos Humanos.
Fuente: tengosedeti.org

¿ES IGUAL LA BIBLIA CATÓLICA Y PROTESTANTES? ¿SON IGUALES TODAS LAS BIBLIAS?



La Biblia protestante es diferente de la católica. Mirando el índice de libros que contiene la Biblia contamos 66 libros, mientras que la Biblia católica y la Biblia ortodoxa contienen siete libros más. En la Biblia protestante faltan 1 y 2 Macabeos, Tobías (o Tobit), Judit, Baruc, Sabiduría, y Eclesiástico (o Sirácides) conocidos como “deuterocanónicos” [1]. Los hermanos no católicos llaman a los siete libros deuterocanónicos “Apócrifos”, aunque no es un término muy exacto para lo que se quiere señalar, ya que “apócrifo” significa etimológicamente “escondido”, haciendo alusión al autor, que es “desconocido” y suele “esconderse” tras un pseudónimo. En este sentido hay otros libros “apócrifos” que sin embargo forman parte de los libros inspirados (como la carta a los Hebreos, que no fue escrita directamente por Pablo, pero que lleva su nombre). Como sea, la realidad es que los protestantes no admiten estos libros como inspirados.

¿Por qué la diferencia?

Fue solamente en el año 393 d.C. que los obispos se unieron con los sacerdotes y laicos para discernir cuáles libros son inspirados, o también “canónicos”. La Iglesia tenía el poder de hacer eso porque Jesús le dio el poder de atar y desatar (Mateo 18, 18) y prometió enviar al Espíritu Santo para la plenitud de la verdad (Juan 14, 26).
En el siglo XV Martín Lutero pensó que los primeros cristianos usaban el “canon judío de Palestina” (los libros escritos en hebreo), 39 libros. Pero en realidad los 46 libros del “canon Alejandrino” o “traducción de los Sesenta” (la traducción al griego de los libros hebreos, pues el griego era el idioma internacional de este tiempo) era aceptado por la gran mayoría de los judíos dispersos por todo el mundo (la “diáspora”). Alejandría era el más grande e importante centro judío en el mundo de habla griega.
Alrededor de los años 90-100 d.C. algunos líderes judíos se reunieron para tratar el tema del canon (conocido como el canon de Palestina) quitando los siete libros, su objetivo era regresar al canon hebreo, y distinguirse así de los cristianos.[2] Pensaban que lo que no fue escrito en hebreo no era inspirado (aunque Eclesiástico y 1 de Macabeos estaban originalmente escritos en hebreo y Arameo.[3]) Sin embargo, la discusión entre ellos siguió por muchos años, y sus decisiones no fueron universalmente reconocidas. Había mucho desacuerdo entre los diferentes grupos y sectas judíos. Los saduceos solamente confiaban en el Torá, los fariseos no podían decidir sobre Ester, Cantares y Eclesiastés. Solamente en el segundo siglo los fariseos decidieron 39 libros[4]. El apóstol Pablo, que viajó por todo el mundo de hablar griego, utilizaba la versión de los LXX.
Cuando a san Jerónimo se le pidió que tradujera la Biblia en latín (en 382 d.C.) optó por seguir la decisión de los judíos y rechazó los siete libros, llamándolos “apócrifos”. Esta decisión de Jerónimo fue rechazada por los concilios ya mencionados Y Jerónimo aceptó la decisión de los concilios.
Al fin y al cabo, los judíos expulsaron a los cristianos de la sinagoga y no les dejaron participar en la decisión sobre el canon. Hoy en día muchos se basan en las decisiones judías sobre el canon. Ahora bien, esos mismos judíos habían ya decidido rechazar a Jesús como Mesías: ¿por qué dar a ellos la autoridad sobre el canon del AT?
Martín Lutero y los demás reformadores decidieron seguir la decisión judía de basar el canon del AT sobre el idioma hebreo y sacaron los siete libros de su Biblia. Los llamaron “apócrifos” siguiendo la idea de San Jerónimo. Así comenzó la Biblia Protestante. En el tiempo de la Reforma, Lutero (1534) introdujo la idea de calificar los varios libros del NT según lo que él consideraba su autoridad. Otorgó un grado secundario a Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, los puso al final de su traducción. Hizo igual con los siete libros del AT, pero no los quitó de la Biblia. Dijo que no son iguales a las Sagradas Escrituras, pero sí son útiles y buenos para leer (Artículo VI de los 39). En 1643 el profesor John Lightfoot les llamó “apócrifa desgraciada”. En 1827 la Sociedad Británica y Extranjera de la Biblia los omitió completamente en su Biblia. Luego, otras editoriales hicieron lo mismo.
Algunos hermanos dicen que la Iglesia católica añadió estos siete libros en el Concilio de Trento (siglo XVI), pero Lutero no hubiera podido rechazar estos libros si ellos no hubieran estado ya en el canon.[5] Otros dicen que no se citan en el NT. Pero, tampoco el Nuevo Testamento cita Ester, Abdías y Nahum, y sin embargo los hermanos los aceptan en su Biblia.
Los cristianos usaban el rollo grande más que el pequeño por ser escrito en griego. El griego, idioma universal de este tiempo, era el idioma del NT. Justino Mártir escribió que la Iglesia tenía un AT distinto a lo de los judíos. Sin embargo, por consideración a los judíos, sobre todo en las controversias, algunos representantes aislados de la Iglesia, por lo menos en la práctica, no pusieron ya desde el principio, los siete en la misma línea con los otros 39.
Los judíos de Palestina decidieron el canon del AT alrededor de los años 90-100, como se dijo, rechazando los siete libros escritos en griego. Algunos hermanos se basan en Romanos 3, 1-2 para decir que el cristiano debe reconocer esta decisión judaica Palestina: “¿Qué ventaja tiene pues el judío? Primero ciertamente que les ha sido confiada la palabra de Dios” [6]. Sin embargo, de aquí no se sigue que ellos tengan más autoridad que la Iglesia del Nuevo Testamento para aprobar los libros sagrados. ¿Cómo puede ser que rechacen al Mesías, si a ellos había sido confiada precisamente la Palabra de Dios? El hecho de que Dios les haya dado la Palabra de Dios no garantiza que sean infalibles en su interpretación o discernimiento; si lo hubiesen sido, nunca hubiesen rechazado al Mesías. Además: ¿quiénes tenían que decidir el canon? ¿Qué judíos? ¿Qué autoridad? ¿Quiénes se reunieron en Jamnia para esa decisión? ¿Hay algún documento?
Los manuscritos más antiguos del AT (por mil años) contienen los Deuterocanónicos. Salvo la ausencia de Macabeos en el Codex vaticanus, el más antiguo texto griego del AT, TODOS LOS DEMÁS manuscritos contienen los siete libros.
“De los 850 documentos de los que han hallado restos en Qumrán, unos 223 son copias de distintos libros del Antiguo Testamento; se hallan representados casi todos los libros de la Biblia hebrea (menos Ester), y algunos deuterocanónicos (Tobías, y Ben Sira o Eclesiástico)… Como se sabe, la actual Biblia hebrea tiene como base un manuscrito de Leningrado copiado el año 1008 d.C., y representa el texto consonántico oficial rabínico (Texto Masorético), fijado con toda precisión en el siglo II d. C., y transmitido sin variantes hasta nuestros días. Frente a él, los cristianos de Oriente y los occidentales no reformados utilizaron habitualmente los libros y el texto representados por la antigua versión griega de los LXX… Al publicarse los primeros manuscritos bíblicos de Qumrán, en concreto, dos rollos de Isaías encontrados en la cueva 1, se encontró que estos textos -mil años más antiguos que los manuscritos medievales en que se basan las biblias hebreas y anteriores a la unificación masorética.- eran prácticamente iguales al texto conocido.” Los documentos del Qumrán, ¿qué aportan al cristianismo?, por Eulalio Fiestas Le-Ngoc en Palabra, Octubre 1994, p. 71.
“Los Padres conciliares (de Trento) sabían que los concilios africanos (Hipona, Cartago) del siglo IV habían aceptado los libros deuterocanónicos; resulta curioso, que Trento, al aceptar un canon más largo, parece haber conservado un auténtico recuerdo de los primeros días del cristianismo, mientras que otros grupos cristianos, en su reconocido intento de volver al cristianismo primitivo, se decidieron por un canon judío más reducido que, si están en lo cierto algunos investigadores protestantes como A.C. Sundberg y J.P. Lewis, era una creación de época posterior.” ¡Estos investigadores protestantes descubrieron que la Iglesia primitiva usaba el rollo grande!
Cuando los autores del NT citan algo del AT, lo citan según la traducción griega de los Setenta el 86% de las veces. Algunos hermanos admiten esto pero tratan de decir que los siete libros eran “suplemento” del rollo grande, y por eso Cristo y los apóstoles no los citaron. Pero los autores del NT no hacían esta distinción. Citar el rollo era admitir que todo ello es inspirado. Si eran falsos, agregarlos como “suplemento” hubiera sido hacer impuro todo el rollo (y el culto en el cual se les utilizaba). Sabemos la reverencia de lo judíos hacia las Sagradas Escrituras. Cuando Jesús entró en la sinagoga para leer del libro (Lucas 4, 6-17) hubiera sido un momento provechoso para decir que entre los libros había siete que no eran inspirados.
Además, los siete sí son citados en la Tradición oral, como demuestran los padres apostólicos. Y son citados directa o indirectamente en los siguientes: Mateo 6, 7 alude a Eclesiástico 7, 14. Mateo 6, 14 alude a Eclesiástico 28, 2; Romanos 1, 19-32 alude a Sabiduría de 12, 24 a 13, 9; Efesios 6, 14 la idea está en Sabiduría 5, 17-20, y Santiago 1, 19 es influenciado por Eclesiástico 5, 13. 1 Pedro 1, 6-7 se ve en Sabiduría 3, 5-6. Compara Hebreos 1, 3 y Sabiduría 7, 26-27 1 Corintios 10, 9-10 con Judas 8, 24-25, 1 Corintios 6, 13 y Eclesiástico 36, 20, etc.
Es importante recordar que los hermanos aceptan libros del AT que nunca son citados en el NT como Rut, Eclesiastés, Cantares, y que ¡la Carta de Judas (vv. 14 y 9) cita a 1 Enoc y la “Asunción de Moisés”!
¿Por qué aceptar algunos libros, pero no todos, cuando fue la misma Iglesia que decidió aceptar toda la Biblia de una vez como la tienen los católicos?
Al fin y al cabo el debate sobre si los siete libros son apócrifos o no, es un debate sobre cómo sabemos si ellos son inspirados. Y vimos que sin la Iglesia no podemos saber esto. El católico sabe con certeza que la Biblia es inspirada porque la Iglesia católica dijo que lo era, la última vez en el concilio de Trento.

Martín Lutero en su Comentario sobre San Juan dijo: “Estamos obligados de admitir a los Papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta”. Esta Iglesia pronunció que TODOS los 73 libros que componen el Antiguo y Nuevo Testamento son revelación.
En 1615 el arzobispo anglicano de Cantebury proclamó una ley que llevaba un castigo de un año en la cárcel para cualquier persona que publicara la Biblia sin los siete libros deuterocanónicos, ya que la versión original de la King James los tenía.
“Ha sido decidido que nada sea leído en la Iglesia aparte de las Escrituras divinas. Las Escrituras canónicas son las siguientes: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué… Tobit, Judit,… los dos libros de Macabeos, dos libros…” (Canon N° 3).[7]

Hermano, imaginemos que un cristiano solamente tiene el Evangelio de Marcos, le faltaría mucho en su conocimiento de Jesucristo, no sabría nada de su infancia, porque esto se encuentra solamente en Lucas y Mateo; nada del Padre Nuestro (no está en Marcos), la parábola del hijo pródigo, la boda de Caná, etc. Si un hermano tuviera solamente una hoja de la Biblia, ¿podría pensar que sabe toda la revelación de Dios?
Sin la Biblia católica un hermano difícilmente sabría toda la revelación de Dios sobre los difuntos y el purgatorio (2 Macabeos 12, 45; Sabiduría 3, 5-6), sobre el alma (Sabiduría 3,1), el buen uso del vino (Eclesiástico 31, 25-27), María, la madre de Jesús (Judit 13, 18-20), la intercesión de los Santos para nosotros (2 Macabeos 15,13-14) y muchas otras cosas. ¿Por qué no pedir a Dios luz sobre este asunto importante?

¿Qué dijo la Iglesia primitiva?

  • Entre los padres de la Iglesia, Clemente cita a Judit, Tobías y Ester. En su Carta a los Corintios (27, 5) cita Sabiduría. 12, 12.
  • Didajé cita Eclesiástico 4, 31 (en 4, 5) y Sabiduría12, 5 (en 5, 2).
  • Carta de Bernabé cita a Sabiduría 2, 12 (en 6, 7).
  • Policarpo, en su Carta a los Filipenses (10:2) cita a Tobías 4, 10.
También los siete libros “deuterocanónicos” ofrecieron a los antiguos artistas cristianos materia para decorar las catacumbas.

Los eruditos hablan

Del libro Evangelio y tradición de Israel. Matthieu Collin & Pierre Lenhardt, EVD, España, 1991.
“Los Hechos hacen decir también a Pablo: ‘Nada he hecho contra nuestro pueblo o contra las reglas recibidas de nuestros padres’ (Hechos 28, 17). Aquí se ve claramente que se trata, ya no en primer lugar de la escritura -la torá escrita-, sino de la forma de vivir transmitida por los padres, que es exactamente la Torá oral de los fariseos. Además, Flavio Josefo utiliza la misma expresión que los Hechos: ‘formación estricta’, para hablar del estudio fariseo de la ley (p. 11).
Bajo el título Torá escrita y Torá oral: “La primera anécdota destaca el hecho de que la Escritura no puede prescindir de un mínimo de moralidad. Para que se entienda la palabra de Dios, hay que leerla, y por tanto, ante todo, aprender a leer. La lectura supone el aprendizaje del alfabeto con un maestro digno de confianza. Para acceder a la palabra de Dios escrita, se necesita un maestro autorizado, lo cual permite concluir que la Torá escrita se transmite por la Torá oral. ¿Cómo podría un maestro conducir a la palabra de Dios escrita, si su palabra oral, por elemental que fuese, no fuera el comienzo de la palabra de Dios? Por otra parte, ¿Puede concebirse que la palabra de Dios escrita, cuando es recibida y transmitida oralmente, pueda dejar de ser palabra de Dios? Además, hay que reconocer que la Torá oral precede a la Torá escrita en la enseñanza, lo mismo que la precedió en el momento de la revelación del Sinaí, donde Dios habló a Moisés antes de escribir sus mandamientos en las tablas de piedra… Notémoslo aquí: La expresión ‘toda la Torá’ significa para un fariseo la Torá escrita y la Torá oral (cf. Pablo en Gálatas 5, 14)” (p. 18).

La necesidad de la interpretación y traducción autorizada

“La coherencia de la Torá consiste en enseñar ella misma que no puede recibirse como palabra de Dios más que en la tradición controlada y autorizada que transmiten los sabios (p. 19).
Los sabios reunidos en Yabné no hicieron más que confirmar la Torá oral de los fariseos. A más tardar en el año 100 d. C., es evidente que se enseña en Israel que hay una Torá bajo dos formas: la Torá escrita y la Torá oral (p. 29).
El punto de partida es la recepción: la Torá no es obra de los hombres, sino que Moisés la transmitió después de recibirla de Dios. Es la Torá en toda su amplitud la que aquí se transmite, y es la Torá oral la que evidentemente tiene aquí la prioridad, ya que depende de la legitimidad de la sucesión de los maestros” (p. 29). Jesús siguió la misma línea cuando implementó la regla de la Sucesión Apostólica.
Según el modelo de la tradición farisea, Torá oral viva, la tradición apostólica no sustituye nunca al maestro que permanece en medio de los suyos y es el único ‘transmisor’ del evangelio de Dios. Lo mismo que los maestros fariseos hablan en ‘la cátedra de Moisés’ (Mateo 23,2), es decir, con su autoridad propia, también los ‘apóstoles’ hablan en nombre de Cristo Jesús, con su autoridad propia: por medio de su Espíritu es como él sigue garantizando la auténtica fidelidad de la tradición y de la cadena apostólica de los Discípulos dentro de las comunidades reunidas en su nombre y estructuradas en torno a los sucesores auténticos de sus ‘apóstoles’” (p. 35).
Analizando al primer historiador cristiano -Eusebio de Cesarea (Hist. Eccl.)- donde él habla de Policarpo, los autores dicen: “Se reconoce ya desde el principio el vocabulario de la tradición: ‘esas opiniones no las han transmitido…’, pero lo más significativo es lo que se dice de la enseñanza de Policarpo. Efectivamente, Ireneo indica que Policarpo refería al mismo tiempo los hechos y las obras del Señor transmitidos por los testigos oculares de la vida de Jesús y sus enseñanzas transmitidas de memoria; Policarpo lo recibió todo esto y lo enseñaba en conformidad con las escrituras, que son aquí evidentemente las Escrituras en sentido estricto, la Torá escrita; Ireneo observa que a su vez también él memorizó esa tradición en su corazón y no en un cuaderno, rumiándola sin cesar.
Ireneo insistirá más tarde en la sucesión legítima de los ‘predicadores del evangelio’, que son los obispos en cada una de las Iglesias de Dios repartidas por todo el mundo… A este orden es al que dan su asentimiento muchos pueblos bárbaros que creen en Cristo: Poseen la salvación, escrita por el Espíritu sin papel y sin tinta en sus corazones, y guardan escrupulosamente la antigua tradición, creyendo en un solo Dios… Los que sin letras han abrazado esta fe son bárbaros en cuanto al lenguaje… Gracias a la antigua tradición de los apóstoles, rechazan hasta el pensamiento de cualquier invención mentirosa de los herejes (Ireneo Adv. haer., III, 4,1-2)” (pp. 45-46).

[1] Deutero quiere decir “segundo” y no “falso”. “Deuterocanónico” es el segundo cánon: los libros aceptados después de otros. El NT también tienen libros “deuterocanónicos”, o sea que, fueron aceptados por los católicos, por ejemplo 1 y 2 Pedro, Hebreos. Estos no fueron universalmente reconocidos al principio.
[2] Nuevos hallazgos arqueológicos, incluso los rollos del Mar Muerto, Qumrán, indican que había otras listas de libros aceptados como inspirados además de éstos. Los judíos no definieron explícitamente el canon hasta el segundo siglo después de Cristo. Ver “Apocrypha” por Robert Dentan The Oxford Companion to the Bible, New York: Oxford Univ Press, 1993, p. 37.
[3] Archaeology and the Bible, Edwin Yamauchi. The Oxford Companion to the Bible, p. 53. También Hall y LLoyd, p. 153.
[4] Ver los argumentos del Rabí Aquiba en la Misna “Yadaím”.
[5] Martín Lutero argumentó que el historiador Josefo no reconoció los siete libros, pero no es cierto. Sí reconoció el libro de Judit, algo que los hermanos no siempre mencionan en sus argumentos en contra de los siete libros. Además, Josefo no era cristiano para basarse en él como norma.
[6] Otro libro, cuyo autor es anónimo, cita el año 1547 como la fecha en que la Iglesia añadió los siete libros. Un católico Investiga el Evangelio y Halla la Verdad de la Vida, (p. 8) Pero de igual manera es después de Lutero.
Este mismo libro se contradice al decir que la Iglesia no tenía los siete libros en su Biblia hasta el siglo XVI, y a la vez dice que los siete libros estaban incluidos en la Biblia Vulgata de San Jerónimo (del Siglo IV). Por ser en latín, (idioma de la Iglesia), en el occidente se usó esta Biblia hasta el siglo actual.
[7] Canonicidad por James Turro y Raymond Brown en Comentario Bíblico San Jerónimo, Ediciones Cristiandad, 1972, 1990, p. 70.
Autores varios – Apologética Org
Tomado de PaxTV Org

miércoles, 31 de octubre de 2012

Halloween


La Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) continúa con sus colaboraciones en el portal católico Aleteia, aportando asesoramiento en torno al fenómeno de la nueva religiosidad y sus diversas expresiones culturales. En esta ocasión el que contesta a la pregunta “¿Es malo celebrar Halloween?” es Vicente Jara, miembro de la RIES.

Respuesta global

La celebración cristiana de Todos los Santos, de donde deriva “All-Hallows-Evening”, o “All-Hallows”, el actual “Halloween”, es una fiesta cristiana que se celebra desde el siglo octavo. No obstante, hoy en día, la fiesta de Halloween es una fiesta con elementos que en nada remiten ya a la fiesta cristiana de Todos los Santos, sino que toma elementos paganos y ligados a los muertos y lo monstruoso. Por esta razón no es adecuado celebrar este tipo de fiestas, participar en ellas, o alentarlas, al ser un culto contrario al verdadero y único Dios, Señor de vivos y muertos, verdadero Señor de la naturaleza y de toda la creación.

1. ¿Tiene la fiesta de Halloween un origen pagano que fue posteriormente borrado por el cristianismo para introducir sus fiestas de todos los santos y de los fieles difuntos?

La verdad es que no, todo lo contrario. La fiesta fue cristiana en su origen.Halloween es una palabra que aparece por vez primera en el siglo XVI, en concreto en el año 1556, y es una variante escocesa de “All-Hallows-Evening”, o sea, la noche anterior al día “All Hallows”, que significa “Todos los Santos”.

Los movimientos neopaganos quieren derivan Halloween de la fiesta pagana deSamhain, una fiesta gaélico-celta, -cuya mención primera es del siglo X d. C- que se celebraba siguiendo los movimientos lunares. Nuestras fiestas cristianas siguen los calendarios provenientes del imperio romano, que son los que usamos, así el calendario juliano, o el actual, el gregoriano, que usamos en España y en muchos países de Europa desde el año 1582 (el resto de países se fueron adecuando a él en fecha posterior).

La fecha de esta fiesta celta, Samhaim, que las corrientes neopaganas pretenden rescatar y decir que existía antes, y estaba en la base de las fiestas cristianas, es la fiesta del 1 de noviembre (Todos los Santos) y colateralmente, la del 2 de noviembre (Todos los Fieles Difuntos).

Sin embargo la verdad es que los celtas lo celebraban sus festividades en fechas lunares. Así, para este año 2012 tendrían que buscar la siguiente luna llena al día que media entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Es decir: la fecha entre el equinoccio de otoño, que cae el 22 de septiembre para el 2012, y el solsticio de invierno, que es el 21 de diciembre para el año 2012; siendo el día mitad el día 6 de noviembre. La lunación (luna llena) siguiente a esta fecha no ocurre hasta el 28 de noviembre. Esta deberá ser, 28 de noviembre, el día que los celtas o neopaganos deberían tener en cuenta para su fiesta.

Así, los seguidores del neopaganismo no deberían usar la fecha solar del 1 de noviembre o de la noche del 31 de octubre anterior para celebrar sus fiestas, pues niegan sus propios calendarios usando fiestas que no les corresponden y son de origen cristiano.

2. ¿Tiene así la fiesta de Halloween un origen cristiano?

La fiesta de “All-Hallows-Evening”, o de “All Hallows”, que podemos traducir por “Todos los Santos” es una fiesta cristiana. Si bien no hay un origen celta ni pagano como acabamos de ver, tampoco lo hay romano, como a veces se dice, queriendo ligar esta fecha a la fiesta de la diosa romana Pomona, o del dios etrusco Vertumnus.

Será en torno al año 609 d.C., cuando la fiesta surgió, debido a la dedicación del antiguo Panteón romano, como iglesia cristiana, por parte del papa Bonifacio IV, dedicada al a Virgen María y a todos los Mártires. No obstante, la fecha inicial de la fiesta fue en el siglo VII el día 13 de mayo. Al parecer, la fiesta del 13 de mayo vendría a cristianizar la fiesta de Lemuria, festividad de los romanos.

S. Efrén el Sirio en el siglo IV atestigua que la Iglesia de Oriente celebraba en el día 13 de mayo la fiesta de Todos los Mártires, si bien también en aquellas regiones a veces se tomaba para ello el domingo tras Pentecostés o el Viernes Santo.

Será el papa Gregorio III en el siglo VIII quien movió la fiesta desde el día 13 de mayo al día 1 de noviembre, ligada ahora a todos los Apóstoles, todos los Mártires y Confesores, y todos los Santos o Justos de la Iglesia, al dedicarles un oratorio en el actual emplazamiento de la Basílica de San Pedro, según algunos autores el día 1 de noviembre. Sea o no sea esa la fecha en la que ocurrió dicha dedicación, sabemos que el Pseudo-Beda afirmaba que ya a principios del año 700 en algunas zonas de las islas Británicas se celebraba la fiesta el día 1 de noviembre. Así, en Irlanda se celebraba el día 20 de abril.

El reconocimiento final y completo en su extensión, no sólo ya de la diócesis de Roma, llegaría con el papa Gregorio IV en el año 835 cuando pidió al rey-emperador Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, que marcara la fiesta en el día 1 de noviembre para todo el Imperio Sacro, posiblemente por influjo de las zonas británicas que ya lo celebraban ese día.

3. Entonces, y tras ver el modo paganizado como se vive hoy la fiesta de Halloween, ¿es malo celebrarla?

Halloween es una fiesta del paganismo, celebra cambios de estaciones, entrada en la oscuridad tras el paso por la mitad luminosa del año, también pretende protegerse ante los muertos, que pudieran cometer contra los vivos algunos actos malvados. Es fiesta así que une aspectos de magia, fertilidad, cambio de ciclo, agradecimiento por los meses luminosos del año, y petición de protección ante los meses de oscuridad.

Los practicantes en el neopaganismo han vuelto a una fiesta y a una religiosidad que de nuevo coloca al hombre dependiente de la naturaleza creada. Alejándose de la religión cristiana que muestra a Dios como Señor de la Creación y a su Hijo Jesucristo, Dios y hombre verdaderos, como ante quien todo se somete, no hacen sino volverse a la oscuridad y a los miedos de las antiguas religiones. Los cristianos debemos de llevarles con nuestras palabras y actos la Buena Noticia de que Cristo, la Luz verdadera, ilumina todo lo existente, incluido el sentido del hombre, y Dios es Providencia y Padre nuestro.

No obstante, la mayoría de quienes viven esta fiesta lo hacen por influjo grupal, social, por el peso de los medios televisivos…, en definitiva, por la cultura del momento, alentada por el consumismo y sus métodos de marketing. Pero hemos de ser consciente de qué celebramos y en qué participamos, pues todo acto en el ser humano es importante, también nuestro ocio y nuestros momentos celebrativos. Somos para la gloria de Dios.

Cuando se trata de niños, muchos se visten porque todos lo hacen en colegios, en el barrio, o en la fiesta infantil. Para un niño pequeño que se deja llevar por lo que ve y le dicen en el colegio o en el ambiente, culpa no hay. Sí en los adultos, principalmente de sus padres, que debieran vigilar en qué celebraciones participan sus hijos, las cuales inciden en aspectos de horror, miedos, sangre, monstruos y elementos del imaginario gore y satánico. Todo ello modelará la personalidad del niño.

Como decía en el año 1985 el entonces cardenal J. Ratzinger, “la cultura atea del Occidente moderno vive todavía gracias a la liberación del miedo a los demonios que ha traído el cristianismo. Pero si esta luz redentora de Cristo llegara a extinguirse, el mundo recaería en el terror y la desesperación con toda su tecnología, no obstante su gran saber. Existen ya signos de este regreso de fuerzas oscuras, mientras en el mundo secularizado aumentan los cultos satánicos”.

http://mrsavinon.blogspot.com



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